El Señor está tan lleno de Gracia que guía y protege voluntariamente a todos los que se rinden a Él. Cuando terminó la batalla con Ravana, una mirada del misericordioso ojo del Señor Rama fue suficiente para revivir a los monos que habían caído en el suelo y para curar las heridas que habían sufrido durante la guerra. Algunos demonios habían penetrado disfrazados en el campamento de los monos; ¡fueron llevados ante Rama para castigo sumario! El Señor Rama sonrió y los perdonó, pues asumieron la forma de mono que Le era tan querida; los dejor ir, ¡ilesos! Esa era la medida de Su misericordia. Para ganar la gracia generosa del Señor, deben estar impregnados de rectitud (dharma) para que cada acto sea digno de Dios. Con el cincel afilado del intelecto (buddhi), den forma a la mente (manas) en una imagen perfecta de Dharma-murthi, el ídolo (o encarnación) de la rectitud. Entonces brillarán con el esplendor de la Divinidad. Esa es la tarea a la que deben dedicarse hoy. (Discurso Divino, 11 de enero de 1966).

Sathya Sai Baba


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