Como un gatito, que mediante el mero maullido llama a su madre al lugar en que se encuentra, todo lo que tiene que hacer el auténtico devoto es anhelar al Señor. Un simple maullido, con el dolor de la separación, ganará Su corazón. La cosecha que crece en los campos tiene sed de lluvia. Ve las pesadas nubes que navegan por el cielo, pero no puede izarse a esa altura, ni tampoco bajarlas al suelo. También la humanidad se achicharra bajo el sol caliente, el calor insoportable del ego y la codicia. Necesita la lluvia de la gracia; sabe que sólo entonces podrá florecer en paz y alegría. Así como las nubes forman gotas y caen sobre aquellos campos que han escogido favorecer, el Absoluto Sin Forma se individualiza, asume una forma y desciende en medio de la humanidad, para salvar y sustentar. Este es el secreto de Dios (Madhava) descendiendo como hombre (manava). Cuando las lluvias han llegado, el sol tiene su utilidad. Así también, cuando la gracia del Señor ha sido ganada, el ego y la codicia pueden ser aprovechados, haciendo que fluyan por canales útiles. (Divino Discurso, 25 de enero de 1963)

Sathya Sai Baba


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