Prahlada estaba inmerso en el pensamiento de su bienamado Señor, cuando fue arrojado cuesta abajo, pisoteado por el elefante y torturado por órdenes de su padre. No prestó atención, porque sólo escuchaba a su Señor; sólo necesitaba a su Señor. Las pastoras de vacas perdieron todo apego al mundo y a los sentidos cuando escucharon la flauta de Krishna; anhelaban la sublime fusión espiritual con el Señor infinito. Mediante la purificación de los impulsos, uno llega a la etapa superior donde se capta el misterio de lo Divino – esta es la etapa del reino de la espiritualidad (salokya). Luego, mediante la contemplación de lo Divino, se llega a las etapas de proximidad a la Divinidad (Sameepyam) y la semejanza con la forma de la Divinidad (Sarupyam). Muchos grandes poetas místicos como Jayadeva alcanzaron esta altura y cantaron en ese tenor. Pero si ustedes cantan esa canción de la misma manera, Krishna no aparecerá. Quiere sinceridad, no imitación. (Discurso Divino, marzo de 1963).

Sathya Sai Baba


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