La Divinidad desciende en forma de avatar para elevar al ser humano a un nivel superior. Avatara significa descenso. Para inclinarse a levantar a los pequeños para mimarlos y elevar al hombre que se encuentra atrapado persiguiendo trivialidades y deseos mezquinos, la Divinidad desciende al nivel humano y enseña cómo el hombre puede divinizarse por sí mismo. Ésta es la enseñanza del Gita. Todas las grandes escrituras, como la Biblia, el Corán y otras, se han originado con el mismo propósito. Por sí mismas, las escrituras no pueden redimir al hombre, sólo sirven como guías en el camino para realizar la Divinidad.
Cuando iba a la escuela secundaria en Uravakonda, un día salí, tiré mis libros y declaré que mi trabajo me estaba esperando. Ese día, cuando salí al público por primera vez como Sai Baba, el primer himno que enseñé a los que se encontraban reunidos en el jardín adonde fui desde la casa del erudito, fue: “¡Oh mente! Reverencia los pies del maestro, pues ellos te ayudarán a cruzar el océano de la vida, siempre inestable y cambiante”. Llamaba a todos aquellos que sufren en esta incesante ronda de nacimientos y muertes para que adoraran los pies del maestro, del maestro que se estaba anunciando, que había vuelto para tomar sobre sus hombros la carga de aquellos que se refugiaran en Él.
Ese fue mi primer mensaje para la humanidad. “¡Adoren en su mente!” No necesito sus guirnaldas de flores y sus frutas, éstos no son realmente suyos. ¡Denme algo que sea realmente suyo, algo que sea limpio y fragante con el perfume de la virtud y la inocencia y lavado en las lágrimas del arrepentimiento! Las guirnaldas y las frutas las traen ustedes como cosas para el espectáculo, como una exhibición de su devoción; los devotos más pobres que no pueden darse ese lujo se sienten humillados y sienten lástima de sí mismos al no poder demostrar su devoción de manera tan manifiesta como lo están haciendo ustedes. Instalen al Señor en su corazón y ofrézcanle los frutos de sus acciones y las flores de sus pensamientos y sentimientos internos. Esta es la adoración que más deseo, la devoción que más aprecio.
Hoy me estoy dirigiendo a una asamblea. Pero aunque pueda ser nuevo para ustedes, para mí no lo es. He dado consejos a grandes multitudes antes, aunque no en esta forma. (…) Esta forma ha de cumplir su misión y lo hará de distintas maneras. Sin embargo, persiste en su único objetivo que es la reeducación del ser humano, cualquiera que sea el yuga o era.
Los primeros dieciséis años de esta vida han sido, como se los he dicho a menudo, el periodo en el cual predominaron los juegos de muchacho y los siguientes dieciséis años serán dedicados mayormente a los milagros, a fin de dar felicidad a esta generación. La felicidad y la satisfacción son sensaciones de corta duración; ustedes deben captarlas y hacerlas permanentes, transformándolas en bienaventuranza. Después del trigésimo segundo año de mi actividad, me verán más y más activo en la tarea de enseñanza de la descarriada humanidad y en dirigir al mundo por el camino de la verdad, de la rectitud, de la paz y del amor puro. No significa esto que haya decidido excluir los juegos y milagros de mi actividad posterior. Sólo quiere decir que el restablecimiento de la Rectitud, el corregir la mente humana errada y el guiar a la humanidad hacia la Justicia Eterna serán mis tareas de ahora en adelante.
No se dejen llevar por la duda y los argumentos vanos; no cuestionen si puedo hacer todo esto o cómo lo hago. ¡Los pastores de Brindavan también dudaron de si el muchachito que había crecido entre ellos podría levantar al monte Govardhana y sostenerlo en el aire! Lo que se necesita es fe y cada vez más fe. El Señor ama no al devoto, sino a su devoción, recuérdenlo. La gracia del Señor es como la lluvia; agua pura que cae igualmente por todas partes; pero su sabor cambia de acuerdo con el suelo por el cual fluye. Así, las palabras del Señor son dulces para algunos y amargas para otros. No saben ustedes las verdaderas razones que se esconden tras las acciones del Señor. ¡No entienden los motivos de otras personas que son casi iguales a ustedes en todo, impulsadas por los mismos motivos y con las mismas preferencias y aversiones! Sin embargo, ¡con qué facilidad descubren los motivos de alguien que está muy, pero muy por encima del nivel humano!
El Alma Suprema atrae hacia sí al alma individual, está en la naturaleza de ambas el tener esa afinidad, pues son las mismas; como el hierro y el imán. Pero si el hierro está oxidado y cubierto de capas de tierra, el imán no podrá atraerlo. Lo único que tienen que hacer es eliminar el impedimento. Luzcan en su verdadera naturaleza y el Señor los atraerá hacia su pecho.
Las pruebas y tribulaciones son los medios por los cuales se hace esta depuración. Son como las restricciones dietéticas o de otro tipo que el doctor prescribe para adicionar el efecto de la medicina de la recordación del nombre de Dios. Sai es amado por todas las personas. Así, pueden usar cualquier nombre que les plazca.
La Divinidad viene como Avatar para proclamar el amor puro, inmaculado y desinteresado de los devotos hacia Dios. Las personas pueden pensar que las actividades del Avatar incluyen el castigo a los malvados, la protección de los buenos, la extirpación del mal y el restablecimiento de la rectitud. Quizá es así como consideran las acciones del Avatar, pero no es esa la forma en que el Señor ve las cosas. No hay nada malo en la visión de Dios. Por lo tanto, no hay que sentir odio o mala voluntad hacia ningún ser. Sólo cuando amen a todos podrán decir que aman a Dios.
Sri Sathya Sai Baba
Discurso del 31 de agosto de 1983
https://www.saibabadice.org/16/23.htm
