Servicio, amor y sacrificio

El ser individual es siempre el Ser eterno (Shivam).

Shivam es, en todo momento, el Espíritu que mora en el individuo.

Quien tiene conciencia de esa unidad es realmente quien conoce al Ser, nadie más.

¡Encarnaciones del amor divino!
Sólo quien se da cuenta de que no existe diferencia entre Shiva y el individuo es un verdadero conocedor del Ser. Los científicos tratan de explicar el misterio de la creación de distintas maneras, también la ciencia de la espiritualidad lo ha hecho. Lo que percibimos, más allá de lo que cada uno diga, es el átomo. Sin éste el universo no puede existir. Las escarpadas montañas, los espesos bosques, el agua de los océanos, el barro de la tierra, así como la carne y los huesos del cuerpo, están todos compuestos por átomos. Sin ellos, ningún objeto sería perceptible. Los alimentos que comen, el agua que beben, los objetos que ven y la tierra que pisan están constituidos de átomos. Cuando inquieren acerca de la naturaleza del átomo, se dan cuenta de que el mundo en su totalidad consiste en tales partículas.

Los Vedas describieron lo Divino como “más sutil que el más sutil de los átomos y más vasto que el más vasto de los objetos”. Muchos consideran el átomo como algo que no es visible para el ojo. Esto es falso. El átomo se compone de partículas que son visibles. Los antiguos sabios consideraban que lo Divino estaba inmanente en el átomo. “¡Oh Señor!, eres extremadamente más sutil que el átomo y más vasto que el más vasto de los objetos. De ti se ha dicho que estás manifiesto en los millones de especies que existen en el universo y se te ha declarado omnipresente en todo el cosmos. ¿De qué manera podemos esperar conocerte?”

Desde hace mil años los científicos han tratado de explorar la naturaleza del átomo, pero hace mucho tiempo que el joven Prahlada supo que Dios era inmanente al átomo y proclamó esta verdad. Con gran firmeza le dijo a su padre lo siguiente: “No albergues dudas acerca de la presencia o ausencia de lo Divino en tal o cual cosa. El Señor lo impregna todo. Lo puedes encontrar dondequiera que lo busques”. Los jóvenes deben darse cuenta de la superioridad del poder espiritual sobre el poder de la tecnología.

La ciencia y los Vedas
El mantra Pranava (Om) contiene los poderes de Shiva y Shakti. Estos dos poderes corresponden a lo que los científicos llaman electrón y protón, los dos constituyentes del átomo. El protón forma el núcleo del átomo, mientras el electrón se mueve a gran velocidad alrededor de aquél. Los Vedas describen este fenómeno de diferentes maneras. En ellos se proclamó que Shiva y Shakti están inextricablemente unidos entre sí. Esto corresponde a la relación entre protón y electrón, pero antes que ellos existe la partícula conocida como neutrón, que corresponde a lo que los Vedas llamaron Sath. En el lenguaje común, Sath es considerado como algo refulgente. Esto es incorrecto; en realidad, Sath quiere decir oscuridad. De ella nació la luz. De la oscuridad, llamada Ashanti, proviene la refulgencia de prashanti. De tal modo, a la oscuridad se le llama thamah [o tamas]. Uno de los significados de tha es néctar; el otro es garbha, o matriz, que los científicos a su vez denominan espacio. Así pues, la palabra thamas abarca el espacio y el tiempo, que son los determinantes del predicamento humano.

La saga humana
¿Cuál es el origen del ser humano? En el comienzo está garbha o espacio. En este garbha –matriz o espacio– se origina la vida humana y obtiene la forma de una burbuja al séptimo día; en el decimoquinto asume la forma de embrión; el día treinta se vuelve feto; en el día sesenta la cabeza empieza a tener forma. En el día doscientos diez, cobra vida; para el doscientos cuarenta, el cuerpo por entero ya está formado; en el doscientos setenta, el niño viene al mundo. Los Vedas declaran que el espacio y el tiempo son factores esenciales para el nacimiento del ser humano.

En lugar de entender el milagro de la existencia humana, los seres humanos empeñan su vida en la persecución de placeres mundanos transitorios.

Aunque superficialmente puedan aparecer diferencias entre los hallazgos de la ciencia y las declaraciones de los Vedas, en esencia no hay tales diferencias. Los Vedas han revelado muchas verdades no descubiertas por la ciencia, y ésta, por su parte, aún no ha encontrado gran parte de las verdades que aparecen en ellos.

Las personas deben tratar de descubrir en qué medida los poderes divinos están presentes en el ser humano. El individuo y Dios no son distintos. Sin embargo, el individuo lleva una existencia mundana por su apego al cuerpo. El día que el hombre desarrolle el amor del espíritu, se dará cuenta de la unidad del individuo con lo Divino.
Las personas deben entender la verdadera relación entre el mundo fenoménico externo y el mundo espiritual interno: el primero es un reflejo del ser interno. Toda la felicidad que buscan en los objetos externos se encuentra dentro de ellas mismas.

Las nubes, los ríos y el océano
Tomen al océano como ejemplo. El agua que se convierte en vapor asume forma y calidad diferente; adquiere pureza y dulzura y regresa al océano en otra forma. Fíjense en los cambios que se dan en todo el proceso. Al subir como vapor, se vuelve nube; al descender en forma de lluvia, fluye en riachuelos y se une al océano como río. El cambio en vapor es sathya (verdad), la formación de la nube es dharma (conducta recta), el precipitarse en forma de gotas de lluvia corresponde a gotas de amor, y cuando éstas se unen para convertirse en río, entonces se da el flujo de ananda (felicidad). Esta corriente de felicidad se funde en el océano de la gracia.

Tarde o temprano, lo que proviene de Dios tiene que fundirse en Él. Éste es el destino natural de todos los seres vivientes. Al nacer el ser humano, si vive una vida devota, el individuo llegará a fundirse con lo Divino.

Al considerar a lo Divino como aquello sin forma, algunos eruditos han suscitado controversias acerca de este proceso. La verdad es que no existe objeto en el mundo que carezca de forma. Aun la partícula atómica más ínfima posee una. Solamente el ignorante puede pensar de manera distinta. Por esa razón los antiguos sabios adoraban a la Divinidad de varias maneras. Al considerar que todas las formas están compuestas por átomos, reconocieron a la Divinidad en todas las formas.

La santidad de Shivaratri
Shivaratri posee una pluralidad de significados. Ratri implica la oscuridad de la noche, pero Shivaratri connota no la oscuridad, sino el especial carácter sagrado de una noche.
Querido hermano (a):
Ciertamente, también hay oscuridad en ella, pero está investida con una naturaleza auspiciosa. La razón yace en este día de Chathurdasi (el 14º día después de la luna llena). La luna, que es la deidad que preside la mente, ha perdido quince de sus dieciséis dígitos. Es una época propicia para acercarse a Dios.

Los Upanishads se refieren a los atributos de lo Divino como Sathyam, Shivam, Sundaram. Platón veía en la verdad, la bondad y la belleza los atributos de lo Divino. Shivam representa el principio de lo auspicioso y se asocia con la verdad, por un lado, y con la belleza, por el otro.

Shivaratri era considerado por los antiguos como un día sagrado. Al experimentar dicha en ese día, la ofrecieron al mundo. La gente debe darse cuenta de la impermanencia de los placeres mundanos y de la naturaleza transitoria de la juventud, la riqueza y la progenie. Deben volcar su mente hacia la Divinidad eterna.

Sri Sathya Sai Baba
Fragmentos del discurso del 7 de marzo de 1997
(Sustraído de la revista Eterno Conductor Volumen XIV, Número 4)

📚 ¡La colección completa de los Vahinis ya se encuentra publicada en varios formatos (epub, pdf original y para imprimir)!

X
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.